Ni presión, ni canguelo, ni historietas del niño Jesús. En Madrid siguen empeñados en que
los de Pep van a tener una pájara, en que perderán y sufrirán una mala racha. Almas de cántaro.
Este Barça está montado por un tío tan meticuloso, que aunque le llevase 12 puntos al segundo
clasificado, seguiría sin fiarse ni de su sombra.
Lo de hoy en el Santiago Bernabéu ha sido de locura. Este Madrid comienza a parecerse al que
Capello hizo campeón hace dos temporadas: un equipo que apela a la épica y el corazón por encima
de la sutileza y el buen juego. Claro aviso a Pep y los suyos de cara a la recta final de la
Liga.
Si le dicen a Juande que ganaría este encuentro en el instante que pitan el penalti en contra
de su equipo con 2-2 en el marcador, seguramente el manchego se hubiese echado a reír sin parar
pensado que estaban gastándole una broma.