Cantos y banderas inundaron las tribunas de los estadios en México a partir de 1998, jóvenes y
adolescentes que acudían con sus padres a los partidos de fútbol se alejaron de las ¨porras
familiares¨, para integrarse a los grupos de animación.
Con tendencia Argentina, las barras mexicanas entonaban cantos de aliento hacía el equipo de
sus amores, mientras se ondeaban banderas que llegaban a astillar las manos por los palos de
madera, aparecieron las primeras tiras que se extendían a lo largo y alto de las gradas, así como
los ¨trapos¨ con los nombres de los chicos que en ese momento se encontraban en la barra o bien
con el nombre del lugar de donde provenían, hoy conocido como ¨el barrio¨.