Para José Mourinho el terreno de juego es como una gigantesca tabla de ajedrez y sus jugadores son
las piezas que mueve de forma estudiada y trabajada. No puede haber otra explicación a la
sincronización que tienen casi todos los movimientos, tanto defensivos como ofensivos, que ejecuta
el equipo a lo largo del partido.
Por Rocheteau
Yo siempre fui de Kasparov. De hecho, no conozco a nadie que fuera con Karpov en aquellos combates
geopolíticos a hostias perestroikas de inicios de los 80. Kasparov eran los rizos que apuntaban la
disidencia, el talento con mala hostia, ese aire a lo Mourinho con enroques, esa voracidad a lo
Eddy Merckx.