Por snedecor
Nadie de los que lo vivimos podremos olvidar (voluntariamente al menos) dónde estábamos ni qué
estábamos haciendo aquel fatídico 11 de septiembre de 2001. El deporte en general, y el fútbol
en particular, tampoco. Para la historia quedará que, mientras el horror se iba apoderando de todo
el planeta, incapaz de apartar su mirada de aquellos dos colosos reducidos a polvo y escombros, a
un cementerio de más de tres mil almas, la UEFA decidió que los partidos de Champions de aquel
martes se disputaran con normalidad, sin más atención a lo sucedido que un protocolario y
vergonzoso minuto de silencio.