La selección del Mundial estimula a Sánchez

El gladiador de tantas batallas con la casaca boliviana estuvo cerca de derramar lágrimas por las muestras de apoyo que recibió y le conmovieron en un singular festival. El aguerrido zaguero Óscar Sánchez, que en la Copa Confederaciones de 1999 en México mostró su temple al terminar de jugar el partido con la clavícula fracturada, ayer fue objeto de homenaje y jornada de solidaridad que no se vio antes para cooperar con la recuperación de un jugador.

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