Un último deseo: entrar en la FIFA

Por Sole Leyva
En sólo cinco años la temperatura máxima de Madrid en noviembre ha subido de 12 a 21 grados. Una brutalidad. Al final parece que Al Gore, fuegos de artificio aparte, será de verdad el nuevo mesías verde. El calentamiento global se está cargando las estaciones como tales, ventilará de un plumazo los icebergs de los polos en este siglo y va camino de llevarse por delante en menos de 40 años uno de los países más pequeños del mundo, Tuvalu, exhuberante archipiélago coralino situado en el Océano Pacífico, a medio camino entre Australia y Hawai, cuya selección nacional tiene un último deseo: entrar en la FIFA.

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