Jesús Navas y la maldición del Cono Sur.

Por Lola Dirceu

Aparecen como cometas. Deslumbran con toda suerte de gambeteos, rabonas y pinceladas pintureras. Parten cinturas a su paso y se ponen sombreros de ala ancha tirados desde la grada tras meter gol. Les idolatran como santos aparecidos. Se forran. Se lo gastan.

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