Las lágrimas de la pornstar

Quizás fuera su primera escena. Aunque por sus siliconados atributos no parecía ser la primera vez que lo hacía frente a una cámara. De hecho, era toda una experta, aunque quizás fueran condiciones innatas. Hizo todo el ritual preciso, ejecutó la clásica coreografía lujuriosa delante de la cámara y se dispuso a dar placer directo (al cuerpo que tenía delante) e indirecto (a los que estábamos detrás de las cámaras).

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