Agresiones en los estadios, ¿a dónde vamos a parar?

Vivir un clásico de fútbol es algo indescriptible.  Vivirlo y ganarlo en casa ajena es todavía mejor.  Cuando mi Checo tenía 10 años lo llevé por última vez al Tecnológico a un clásico, ¿por qué? Porque aunque no iba vestido de Tigre, por solo celebrar un gol de Tigres, no sólo nos llovió cerveza, si [.