Lejos de casa y de su gente, Ángel Reyna se llenó de valor después de concretar el décimo
tercero de los goles que le dieron el título de Campeón de goleo. El americanista con el éxtasis
del triunfo se postró enfrente de la tribuna universitaria y agitando el brazo derecho comenzó lo
que parecía ser un "Goya", terminando su festejo con el puño cerrado y el brazo extendido tal y
como los universitarios cantan su himno.